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¿Quién dice que no se puede ser libre, cuando se puede hacer poesía?: Jamir Enrique Espitia

“¿Quién dice que no se puede ser libre, cuando se puede hacer poesía?”. Estas sentidas palabras las pronunció uno de los ganadores de Festival Internacional de Poesía Inédita. Pero la relevancia de su declaración radica en quién es y bajo qué circunstancias de vida surgió el sentimiento de este hombre hacia la poesía.

Su nombre: Jamir Enrique Espitia. Su situación de vida: recluso. Y es que este hombre privado de la libertad debido a decisiones de la justicia ante errores que no vienen al caso mencionar, busca en las letras, en las rimas, en la poesía, el oasis literario que le permita renacer entre las cenizas.

Acompañado por agentes del Inpec, Jamir fue uno de los cinco ganadores que llegaron a eso de las 6:00 p.m. al Teatro Jorge Isaacs y tomó asiento para recibir el premio por haber escrito la mejor poesía de las que participó en la categoría ‘Libertad bajo palabra’, que le dio apertura a la gala de premiación del Festival Internacional de Poesía Inédita.

Al recibir su premio, con cierta timidez, con voz entre cortada, Jamir dijo: “es la primera vez que lo hago y, de antemano, agradezco a la Secretaría de Cultura por estos espacios que se están abriendo en las cárceles de la ciudad, estos espacios habilitan procesos de resocialización e impulsan la cultura humana”.

En una noche que jamás olvidarán los ganadores y el público asistente, sonaron aplausos llenos de júbilo, los más asombrados eran los niños que con respeto y admiración escuchaban cada manifestación de felicidad. En cada uno de los ganadores de la categoría ‘Libertad bajo palabra’, se podían ver las ganas enormes de una segunda oportunidad, de una manera distinta de ver y sentir la vida o simplemente hacer las cosas diferentes.

Como el caso de Luis Arbey Vázquez, ganador del segundo lugar: “Estar parado aquí, yo no me lo imaginaba. Yo quiero agradecerles de corazón a los del Inpec y a este magnífico jurado por darnos esta oportunidad. Y me siento muy orgulloso de estar aquí por primera vez”.

Estas historias se escribieron en la Feria Internacional del Libro que se realiza en la capital vallecaucana dentro de la Temporada Festivales de Cali, una apuesta de la administración del alcalde Maurice Armitage.

La Feria es liderada por la Secretaría de Cultura, un trabajo acucioso que día a día se fortalece gracias al empeño, esfuerzo y dedicación de las bibliotecarias de la Red de Bibliotecas de Cali, que han impulsado estos espacios para acercar a los caleños a la lectura y la poesía. 

En total, 1.374 participantes dejaron plasmados en sus poemas, pensamientos y sentimientos, esos mismos que hicieron “volar” a varias personas privadas de la libertad de la cárcel, pero esta vez, no para actos negativos, sino al contrario; dejaron libre su espíritu para expresar, a través de las letras, el valor, el dolor, la esperanza y sus ganas de salir adelante. 

Luis Arbey Vázquez, ganador del segundo lugar al recibir su premio: “Quiero dedicarles esta poesía que titula ‘Dolor Amargo’”:

 

Dolor amargo

“Pueden pasar los días los meses y los años

Es tan solo una ilusión que me quiere destruir

Y me miro al espejo, ¿iluso que ha pasado?

Es tan solo una ilusión que me quiere destruir

Momentos olvidados y tirados al estrado

Es solo una ilusión que me quiere consumir

El tiempo me quiere destruir, ¿qué es lo que me está pasando?

¿Por qué no estás conmigo, ni te tengo a mi lado?

Puede pasar el tiempo, los meses y los años

Y tan solo la ilusión me quiere destruir

Este en un dolor amargo”.

 

“La vida te da sorpresas”, dijeron algunas personas del público, algunas señoras se secaron sus lágrimas con lo primero que encontraron, mientras que, sin asomo de pena, Sandra, una habitante de calle que también escribe poemas, gritó en forma de verso:

 

“Hágale que ese es el ejemplo

Hay que tomar ejemplo de las demás personas que hacen poema,

Porque entre  ejemplo y mucho ejemplo, aprendemos de eso

Que hay que madurar, que hay que escuchar

Que hay que aprender de cada cosa

De los tropiezos que vivimos

De las lágrimas que botamos

De las sonrisas que regalamos

Y también de la tristeza que a veces nos causa la vida

Que aunque esto es solamente vida, no hay que  tomarla como vida

Hay que dejarla pasar, porque si no te vas a enloquecer”

 

Sandra fue invitada especial junto con otros nueve habitantes de calle que se sumaron a la poesía y en conjunto crearon un poema  que cerró con broche de oro la noche. Los 50 niños ganadores también protagonizaron grandes momentos, la poesía a la madre fue el furor de la noche, las protagonistas eran ellas, ‘sus mamitas’ a las que el amor les sobró por montones.

Yuliana Valencia Bermúdez

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